Del primer correo a la herramienta funcionando.
Así es un encargo con Orveo Software: cinco pasos, lo que recibes en cada uno y cómo se calcula el precio. Sin sorpresas a mitad de camino.
Los cinco pasos
Nos cuentas tu caso
Escríbenos un correo contando a qué se dedica tu empresa, qué os está costando más tiempo del que debería y con qué trabajáis hoy. Si lo prefieres, lo hablamos por teléfono o por videollamada. Si lo tuyo se resuelve con un programa que ya existe, te lo decimos aquí, y te decimos cuál.
Recibes: una respuesta clara, en un sentido o en otro.
Vemos cómo trabaja tu equipo
Vamos a tu empresa si estás en La Rioja, o lo hacemos por videollamada. Miramos el proceso entero: por dónde entra un pedido, quién lo toca, dónde se atasca y qué se hace dos veces. Hablamos con quien va a usar la herramienta cada día, no solo con quien la encarga.
Recibes: una propuesta por escrito: qué vamos a construir, qué se queda fuera y en qué orden.
Presupuesto cerrado
Con la propuesta aprobada, te damos el precio y el plazo por escrito. No cobramos por horas: cobramos por resolver un problema concreto. Si a mitad de camino quieres algo más, se presupuesta aparte y decides antes de que lo hagamos.
Recibes: un precio que no crece solo.
Lo construimos por partes
Empezamos por la parte que más tiempo os quita. Cada parte la ves funcionando y la prueba tu equipo, con vuestros datos, antes de pasar a la siguiente. Así lo que no encaja se corrige pronto, cuando corregirlo es barato.
Recibes: versiones que tu equipo ya puede usar.
Puesta en marcha y mantenimiento
Pasamos tus datos, dejamos la herramienta funcionando y enseñamos a tu equipo a usarla. Después seguimos: corregimos lo que falle, la adaptamos cuando cambie vuestra forma de trabajar y la hacemos crecer.
Recibes: la herramienta funcionando, su documentación y quien la mantenga.
Cómo calculamos el presupuesto
El precio sale de lo que hay que construir, no de las horas que tardemos. Lo que más lo mueve:
- cuántas pantallas y tipos de usuario necesita la herramienta;
- con cuántos programas tuyos tiene que conectarse, y si esos programas lo permiten;
- si hay que pasar datos antiguos, y en qué estado están;
- si hace falta una app para el móvil, y si tiene que funcionar sin cobertura.
Por eso no damos precios sin ver el caso. Lo que sí te damos, antes de empezar y por escrito, es el precio cerrado, lo que incluye y lo que no, y cómo se paga.
Cuánto se tarda
El plazo va en el presupuesto, igual que el precio. Preferimos empezar por una primera parte pequeña que tu equipo pueda usar pronto, y crecer desde ahí, antes que un proyecto largo que no se ve hasta el final. Lo que más alarga un encargo es esperar datos o accesos de terceros, y las conexiones con programas que no lo ponen fácil.
Qué te entregamos
Antes de empezar queda por escrito qué te entregamos al terminar y en qué condiciones: la herramienta, su documentación y la forma de sacar tus datos en un formato que se pueda abrir. Nada de eso se negocia a mitad del proyecto.
Después de la entrega
Lo que construimos no se abandona el día de la entrega. Lo mantenemos: corregimos lo que falle, lo adaptamos cuando cambie tu forma de trabajar y lo hacemos crecer contigo. Cómo se paga el mantenimiento también va en el presupuesto.
Preguntas
¿Se puede empezar por algo pequeño?
Sí, y es lo que solemos recomendar: una primera parte que resuelva lo que más os cuesta, en uso cuanto antes. Si funciona, seguimos; si no, has invertido poco.
¿Qué tengo que poner yo?
Tiempo de quien conoce el trabajo: unas horas al principio para explicarnos cómo lo hacéis, y un rato en cada parte para probarla. Y acceso a los datos y a los programas con los que haya que conectar.
¿Con quién hablo durante el proyecto?
Con quien programa tu herramienta, por correo, por teléfono o en persona. Sin intermediarios.